Que te puedan pedir cita, reservar o comprar sin llamar.
A las once de la noche, un domingo, desde el móvil. Cuando tú no estás para cogerlo. Y no de una plantilla: del sistema que tú ya tienes en la cabeza y todavía no existe.
Se ven los huecos de verdad, los de tu agenda.
Suena el teléfono mientras atiendes a alguien. Y el que llamaba se va al de la esquina.
Quería cita para el jueves
No lo coges, o lo coges mal. Ahora se la está pidiendo a otro. Y el que tenías delante ha visto que le cortas la conversación.
Te miró a las once de la noche
Vio que había que telefonear en horario de mañana y siguió buscando. Ese ni siquiera aparece en tus números.
Reservó y se le olvidó
Ese hueco ya no se vende, y tú te enteras cuando no aparece.
Lo que hace que te reserven solos, y lo que hace que vengan.
- Agenda o reservas conectadas con lo que ya usas, no un calendario aparte que alguien tiene que copiar
- Recordatorio automático al cliente, que es lo que hace que no se te caiga la cita
- Cobro o señal, si te hace falta cobrar por adelantado
- Panel para tu equipo, con permisos, para que cada uno vea lo suyo
- Tu catálogo de servicios, con sus fotos y su duración
- Un asistente que conteste lo de siempre: horarios, dónde estáis, cuánto dura
Esto no es un producto cerrado con seis funciones: es software a medida. Si tu forma de trabajar pide algo que aquí no sale, se construye.
La tuya depende de cuándo cobras.
Cuál te conviene sale del diagnóstico. Y se puede empezar por la primera y añadir el cobro después, sin rehacer nada.
La gente reserva, tú confirmas y se paga en caja como siempre. Es lo normal en peluquerías, talleres y gimnasios.
En un portal pagas por cada cliente, también por los tuyos.
Si trabajas con un portal de reservas o de citas, pagas por cada cliente que entra, también por el que lleva años viniendo. Con tu web pagas lo mismo cada mes, reserve quien reserve.
También es lo nuestro, y también la mantenemos.
Hay negocios que no quieren agenda ni cobros. Una asesoría, una constructora, un despacho. Quieren una web que cargue rápido, que se vea bien en el móvil, que enseñe lo que hacen y por la que les puedan escribir.
Lleva su catálogo, sus formularios, sus idiomas y el mismo panel para cambiarla tú. Si algún día quieres coger citas, se le añade encima sin rehacerla.
Y sigue siendo tuya de verdad:
Que te puedan comprar el domingo por la noche.
Miramos cómo te llegan hoy los clientes y qué se te escapa por el camino. Te decimos qué hacer, por orden, con su precio cerrado y por escrito.